Biografía personal.

Macarena Vergara - Foto Estudio 2000
Macarena Vergara - Foto Estudio 2000
Mi primer contacto con las Flores de Bach fue siendo una niña. Una vecina alemana hacia las Flores y tenía su casa llena de frascos y flores en cuencos de cristal. Seguramente era una practitioner (consultora), pero lo que yo recuerdo era que ella las fabricaba y me parecía mágico.


En mi vida hay algo así como varias vidas en una sola. Empezando por los países en donde he vivido, las cosas que me han interesado y a las que me he dedicado. Muchas cosas han pasado en mis casi cuarenta años de vida...

Nací en Santiago de Chile en donde viví hasta mis dieciocho años. Allí pasé mi vida de infancia y adolescencia y me interesé por la danza. Dedicaba largas horas después de los estudios al baile, y paralelamente fui seleccionada y campeona nacional en florete y espada infantil. Mi padre era el entrenador de la selección chilena de esgrima y por ahí me vino ese interés. Muy pronto tuve, eso sí, que decidirme por la danza o por la esgrima ya que no tenía el tiempo suficiente para las dos cosas. Fue así que la danza me acompañaría durante más de veinte años a lo largo de mi vida.
Tengo claro que gracias a mi padre contacté profundamente con una disciplina física, pero por el lado de mi madre, siempre estuvieron presentes en mi vida todo tipo de trabajos personales, terapias, meditaciones y cosas por el estilo, ya que ella era psicóloga transpersonal y lo que me tocó vivir a su lado fueron experiencias como pasar un año en una comunidad de Osho a los ocho años de edad en Inglaterra o el iniciarme en Reiki a los once años.

Mi primer contacto con las Flores de Bach fue siendo una niña. Una vecina alemana hacia las Flores y tenía su casa llena de frascos y flores en cuencos de cristal. Seguramente era una practitioner (consultora), pero lo que yo recuerdo era que ella las fabricaba y me parecía mágico.
Mi trabajo como practitioner (consultora) en Flores de Bach sigue la linea
de la fundación Bach, es decir, utilizar el sistema floral tal y como lo transmitió
el Dr. Bach a sus sucesores, sin desnaturalizarlo para que siga siendo accesible a todos.
Oak, Roble albar, Quercus robur

A mis dieciocho años de edad me fui a vivir a Francia. En realidad, me iba sólo de vacaciones pero me quedé. Seguí bailando allí, cada vez más, interesándome en distintas disciplinas, pero la que siempre fue el “tronco”, podríamos decir, fue el flamenco. Pasé por el contemporáneo, el clásico, la danza oriental, la danza hindú (Kathak), la salsa, el tango argentino, el barroco español... La fusión de todas estas disciplinas con el flamenco fueron mi fuerte y mi profesión, y llegué a tener mi propia compañía en Francia, con la que bailé en distintos teatros en París, en varias regiones de Francia y hasta en otros países. Pero había algo en mí que no estaba satisfecho, algo muy profundo que cada vez fue siendo más evidente...

Al pasar tanto tiempo trabajando la técnica, la estética del movimiento, el control, tanto tiempo subiéndome a los escenarios (encontrándome bien o mal) y siempre con la máscara hacia el público, empecé a sentir la necesidad de ir más “para adentro” y dejar de estar tanto en la superficie. Poco a poco me vinieron las ganas de trabajar de otra forma y de encontrar algo en lo que yo me sintiera de verdad útil.

Busqué, y busqué mucho hasta que me acordé de mi vecina, la bruja de los cuencos de cristal llenos de flores. ¿Por que no averiguar más sobre las Flores de Bach? Y fue así cómo llegué a la fundación Bach, en Inglaterra, y me formé como consultora profesional en Flores de Bach registrada en la fundación Bach, BFRP (Bach Foundation Registered Practitioner).

Desde ese día mi vida dio un vuelco... Seguí bailando pero al mismo tiempo empecé a trabajar con las Flores y poco a poco fui dejando el baile de lado y dedicando más y más tiempo a mi nueva pasión.

En 2008 aún bailaba, y me vine a vivir a Sevilla para darle una última oportunidad al baile, más concretamente al flamenco, ya que estaba en la cuna de éste. Dediqué muchísimas horas al baile, pero llegué al extremo en el que al sólo ponerme los zapatos de baile me dolía el cuerpo y me daban náuseas. Ya no era para mí...

En 2009 abrí la librería "Tarangini" de terapias alternativas, auto-ayuda, espiritualidad, meditación, etc en Sevilla y allí también comencé a trabajar como consultora profesional en Flores de Bach.

En 2010 llegó mi primer hijo, Sergio, y con él la revolución que un niño trae a nuestras vidas. No quise separarme más de él. Así que llegó el momento de decidir cerrar la librería por que toda mi energía estaba puesta en este ser nuevo en el mundo, el cual me honraba eligiéndome como su madre.

Empecé a interesarme por la crianza natural y fue así cómo llegué hasta Laura Gutman. Después de leer su gran libro “La maternidad y el encuentro con la propia sombra” y luego muchos otros, de ella y de otros autores, empecé a ver mi forma de vida, la relación conmigo misma y con los demás de una manera más conectada a mi propio instinto. Todo cambió tanto dentro como fuera, y no sólo por las lecturas si no sobre todo por lo que mi hijo me traía para que yo aprendiera. Fueron estos procesos internos intensísimos los que me llevaron a querer ir más allá en el trabajo con las personas a las que podía acompañar. Es por eso que seguí la formación con Laura Gutman en Barcelona en su trabajo de “Biografía humana”.

En 2013 nació Ignacio, mi segundo hijo y aquí... ¡una nueva revolución se sumó a la anterior!

Con ellos aprendo día a día, momento a momento; y también lloro, me desespero, me río, me enternezco, me enfado, me preocupo... Paso por muchas emociones en las que aprendo y avanzo paso a paso.

Al llegar la maternidad a mi vida, pude profundizar aún más en lo que son las emociones, en cómo las vivimos y pude acompañar todos esos procesos en mí y en mi familia con las Flores de Bach que ¡realmente son mágicas!

Ahora trabajo como consultora profesional en Flores de Bach para adultos y niños, pudiendo también, gracias a mi experiencia, acompañar a mujeres embarazadas, niños desde el nacimiento y padres y madres que necesiten entender y equilibrar las emociones en todos estos procesos vitales. Para ello trabajo en conjunto con un equipo profesional en el ámbito de la maternidad/paternidad y ayuda en el embarazo y post-parto llamado “Ser madre”, en Sevilla.

Sigo teniendo una gran curiosidad que me lleva a interesarme por diversas cuestiones. Últimamente me he formado en una nueva técnica energética llamada “Frecuencia cuántica de sanación”. Pero mi trabajo como practitioner (consultora) en Flores de Bach sigue la linea de la fundación Bach, es decir, utilizar el sistema floral tal y como lo transmitió el Dr. Bach a sus sucesores, sin desnaturalizarlo para que siga siendo accesible a todos.


Star of Bethlehem, Leche de gallina, Ornithogallum  umbellatum
¿Cómo
trabajo?

• Mi trabajo se basa en las pautas que el Dr. Bach dejó a la gente con quién él trabajaba y quienes luego crearon la fundación Bach, es decir, una entrevista en la cual la persona que consulta expresa todo lo que siente y lo que le está produciendo malestar en su vida. Yo, como practitioner (consultora), además de acompañar al consultante y ayudarle a ordenar y nombrar lo que le pasa, traduzco esas emociones en las Flores que le correspondería tomar, se las presento y le explico para qué son. Otra labor importante que debe ejercer un consultor Bach es la de educar, enseñando a las personas que recurren a la consulta, para qué sirven las Flores que están tomando e ir ayudándolas a reconocer las Flores que más podrían necesitar. Así, la persona va siendo cada vez más autónoma, algo indispensable para el Dr. Bach.


• Posteriormente, el verdadero trabajo de armonización emocional lo hacen las Flores con la persona en cuestión. Ésta va viendo cómo se siente mejor y cómo reacciona a las dificultades de la vida diaria de forma distinta, y todo ello sin actuar de una manera forzada o impropia en ella.


• Lo maravilloso de este trabajo es, en mi opinión, que el consultor Bach está ahí para ayudar, y aunque realiza la importante labor de traducir y ordenar los estados emocionales que el consultante manifiesta, todo el trabajo de sanación se hace entre las Flores y la persona que las toma, siendo así un trabajo verdaderamente personal de toma de conciencia y de responsabilidad en el ejercicio de nuestra propia libertad.


• La consulta dura entre una hora y hora y media, dependiendo de los casos.


• La persona después de la consulta se va con su mezcla floral que tendrá que tomar durante aproximadamente un mes. Son cuatro gotas mínimo cuatro veces al día espaciadas en el tiempo. No importa si se toman al mismo tiempo que las comidas o bebidas.